Ayer por la tarde nos acercamos al roko para pegarnos una tundada, con distintas suertes. El Alex dijo que iba a tundar, pero ya llegó tundado de casa: que si un examen, que si la espalda... total, no tundó nada. El Rubén tundó mucho al principio y quedó muy tundado al final: hay que ir quitándose ese óxido. El Ángel, como siempre, tundó, tundó y siguió tundando: debe ser que el agua de la piscina, en lugar de dar óxido, lo quita. Y por último, el Yo tundó, medio tundó y finalmente acabó tundado: entre tunda y tunda, hay que ganar fondo como sea.
En cuanto a la cuerda, de 10'2 y casi nueva, nos tundó a todos: a poco que el asegurador se despiste con el grillo, le tunda la mano.
El Yo (Julián).