Crónica de una tunda anunciada
Ayer por la tarde nos acercamos al roko para pegarnos una tundada, con distintas suertes. El Alex dijo que iba a tundar, pero ya llegó tundado de casa: que si un examen, que si la espalda... total, no tundó nada. El Rubén tundó mucho al principio y quedó muy tundado al final: hay que ir quitándose ese óxido. El Ángel, como siempre, tundó, tundó y siguió tundando: debe ser que el agua de la piscina, en lugar de dar óxido, lo quita. Y por último, el Yo tundó, medio tundó y finalmente acabó tundado: entre tunda y tunda, hay que ganar fondo como sea.
En cuanto a la cuerda, de 10'2 y casi nueva, nos tundó a todos: a poco que el asegurador se despiste con el grillo, le tunda la mano.
El Yo (Julián).

Ruben dijo
jajaja
Lo reconozco, ayer no fué un buen día para mí.
Un par de vías y petao, va a ser verdad eso que dice Julián del oxido. El y Angel me sorprendieron, mantienen la forma después del verano. Y vienen fuertes, será difícil para los oxidados tundarlos algún día. Pero esta no es mi última palabra, volveremos al rocódromo y allí hablaré de nuevo.
El que se halle libre de fatiga que tire la primera tunda
25 Octubre 2007 | 11:04 PM